El fin del mundo no existe (II)

Como ya hemos visto en la primera entrada de este serial, muchos jugadores que han hecho carrera en la NBA no han llegado a la liga por la vía de entrada más extendida, el Draft. Algunos han quedado fuera del radar y se han buscado las castañas en Europa o en ligas menores en Estados Unidos (CB o USBL). Más recientemente, Asia o la Liga de Desarrollo han constituido también una antesala utilizada por jugadores olvidados por los ojeadores y directivos de la NBA.
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En el Draft de 1995, Joe Smith fue la primera elección. Más tarde salieron Antonio McDyess, Jerry Stackhouse, Rasheed Wallace o Kevin Garnett. Dejan Bodiroga fue seleccionado en la quincuagésimo primera posición por los Kings, aunque nunca llegó a jugar en la vida. El alero Don Reid fue el último en salir. Los nombres de John Amaechi y Kevin Ollie no sonaron aquella noche en el Sky Dome de Toronto.

Kevin Ollie pasó por la CBA antes de que Dallas Mavericks contase con él para 16 partidos en la 97-98. Ollie vistió hasta 12 camisetas en la NBA y encontró estabilidad en sus últimos años, en Filadelfia. En total, el base jugó 661 partidos con unas cifras de 3,8 puntos y 2,3 asistencias de promedio. Amaechi tampoco tuvo una carrera mucho más exitosa. Tras una breve estancia en Cleveland, pasó por Europa (Francia, Grecia, Italia o Inglaterra), antes de recibir la llamada de Orlando en 1999. En el año 2000 rechazó un contrato de 17 millones de dólares de los Lakers para seguir en Orlando, donde esperaba hacer carrera. No fue así y tras jugar un par de años en Utah y ser moneda de cambio en varios traspasos sin llegar a jugar, acabó retirándose. Amaechi (en la imagen inferior) es conocido por ser el primer jugador de la NBA en declararse abiertamente homosexual. Lo hizo tras su retirada, en 2007.
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En 1996, un base formado en South Florida, de solo 1,80, salía del Draft sin haber sido elegido. Era Chucky Atkins, que se buscó la vida en la CBA (La Crosse Bobcats) y en Croacia (Cibona Zagreb, entre 1997 y 1999) antes de que los Magic se fijasen en él. Allí jugó bastante bien y fue elegido en el segundo quinteto de novatos. Pasó por Detroit, Boston, Lakers, Wizards, Grizzlies, Nuggets y Thunder antes de volver a Detroit. Es decir, una carrera larga en la que promedió casi 10 puntos por noche. Como otros tantos jugadores que no fueron drafteados, Atkins no fue una estrella. Pero se hizo con un espacio en la NBA, como secundario, que le permitió vivir de lo suyo, que era meter canastas.
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Impedirlo era la característica principal de uno de los mejores pívots defensivos de la historia de la NBA. También en 1996, Ben Wallace salió sin draftear. Como tantos otros jugadores de la NBA, Wallace no había tenido una buena vida. Fue el décimo de once hermanos. Nacido en White Hall, Alabama, fue al instituto en Hayneville (también en Alabama), donde fue una estrella estatal en baloncesto, béisbol y fútbol americano, y cursó dos años en el Community College de Cuyahoga. Allí no demostró ser una máquina de anotar, pero dejó unas medias impresionantes en rebotes (17) y tapones (6,9). En 1991 le había descubierto Charles Oakley, que recomendó a su antigua universidad (Virginia Union) que diera una beca al animalito de Ben Wallace para que continuase su carrera. En esta universidad de la división II de la NCAA, Ben promedió un doble-doble, pese a lo que no fue drafteado, por lo que viajó a Italia para probar con el Reggio Calabria. Pero fue reclamado por los Bullets de Washington, y allí jugó 34 partidos en la 96-97. Ya como Wizards, el papel de Wallace fue in crescendo. Acumuló titularidades antes de ser traspasado a Orlando en el verano de 1999. En Florida creció en importancia y se fue estableciendo como un interior a tener en cuenta. Especialmente, en el apartado defensivo. Pero los Magic no acabaron de apostar por él y fue incluido (junto a Chucky Atkins) en un sign and trade por Grant Hill. Ese movimiento fue clave en la carrera de Ben. En Detroit explotó. Fue un auténtico dominador defensivo de principios de siglo XXI. En la 2001-2002 lideró la NBA en tapones y rebotes. En Míchigan logró su anillo de 2004, 4 participaciones en el All-Star, 4 premios de mejor jugador defensivo, 5 inclusiones en el mejor quinteto defensivo de la liga, otra en el segundo, 3 veces miembro del segundo mejor quinteto de la NBA y 2 del tercero. En 2006 salió rumbo a Chicago, y tras una temporada en Cleveland, en 2009 volvió a Detroit, donde se retiró en 2012. Los Pistons retiraron su legendario número 3. Todos los reconocimientos para Ben Wallace son pocos. Es cierto que nunca fue un virtuoso, sino todo lo contrario. Pero su limitación ofensiva era lo de menos. En los años del plomo de la NBA, un jugador con sus características era muy apreciado. Capaz de sacrificarse por el colectivo, de poner su cuerpo al servicio del equipo, de frenar al pívot rival costase lo que costase. Quizás el de Ben Wallace es el ejemplo de éxito pese a no ser drafteado. De trabajo, trabajo y trabajo, pese al rechazo inicial. De perseverar en un objetivo que, como el de tantos otros, fue el de jugar en la NBA.

Tampoco fueron drafteados en 1997 Damon Jones e Ira Newble. Jones fue un base/escolta con una gran muñeca para el lanzamiento exterior. Fue un auténtico trotamundos que tuvo una mayor estabilidad en Cleveland entre 2005 y 2008. En la NBA jugó en 11 equipos, 4 más en la CBA, 1 en Italia, 1 en Puerto Rico, 1 en Venezuela y 1 en la Liga de Desarrollo. Parecida fue la carrera de Newble: CBA, Chipre, contratos de 10 días en la NBA, Israel y una última etapa en Cáceres. Eso sí, Newle jugó 5 temporadas en Cleveland (donde coincidió con Jones),
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Sarunas Jasikevicius podría haber salido en el Draft de 1998. No lo hizo. El genial director de juego lituano que lo ganó todo como jugador (y que está arrancando una prometedora carrera como entrenador ), disputó dos temporadas en la NBA. Campaña y media en Indiana y medio curso en los Warriors que no fueron todo lo exitosas en lo personal que debieran haber sido si nos atenemos a su trayectoria europea. En el viejo continente, Saras sí fue un mito.

Otro que se quedó fuera de los elegidos en 1998 fue Earl Boykins. ‘Lentejita’, como le apodaba Andrés Montes, jugó cuatro cursos en Eastern Michigan y tras no ser elegido, jugó con los Rockford Lightning de la CBA. Fue acumulando contratos en Nueva Jersey, Cleveland, Orlando… hasta que en los Clippers confiaron en él durante dos temporadas. Pasó un año en la Bahía de San Francisco y en 2003 firmó por los Nuggets. En Denver, como suplente de lujo de Andre Miller, jugó sus mejores partidos. Luego pasó por Milwaukee, Charlotte, Bolonia, Washington o Houston. En total, Boykins promedió 8,9 puntos en 652 partidos en la NBA.
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Más importancia tuvo otro compañero de Saras y Boykins en el (no) Draft de 1998. Brad Miller había demostrado su clase en Purdue, pero en la NBA no confiaron en él. Aprovechó el ‘lockout’ de 1998 para jugar en Italia, lo que le abrió la puerta de los Charlotte Hornets. Allí demostró que era un buen interior, que su juego pertenecía a la NBA. Con una buena muñeca y capacidad para trabajar, Miller brilló en Indiana y en Sacramento, donde fue elegido All-Star. Con los Kings jugó 5 temporadas y media. En total, en toda su carrera NBA, Brad disputó 868 partidos, con unas medias de 11,7 puntos y 7 rebotes por noche. Miller siempre fue un gran complemento. Un pívot muy interesante, un escudero de lujo. En Indiana acompañó a Jermaine O’Neal, Ron Artest y Reggie Miller. En Sacramento suplió la baja de Chris Webber, sustituyó a Divac y vio como Kevin Martin daba sus primeros pasos y Chicago le fichó para formar equipo con un joven Derrick Rose. Fue un profesional muy valorado, que logró dos bronces mundiales con una selección estadounidense de entreguerras (ese periodo oscuro entre los Juegos de Atlanta y los de Pekín, cuando el Team USA no dominaba). En resumen, Brad Miller tuvo una gran carrera NBA cuando nadie contaba con ello.

En 1999, otros dos jugadores pasaron inadvertidos en el Draft y tuvieron que pelear su entrada a la NBA por caminos no tan convencionales. El primero es Raja Bell. Formado a caballo entre Boston University y la Florida International University, el escolta de las Islas Vírgenes decidió empezar su carrera profesional en la CBA, en los Yakima Sun Kings. Rápidamente llamó la atención a los Sixers, que le contrataron al final de la 2000-2001 con la vista puesta en los Playoffs. Tras otro año en la ciudad del amor fraternal, pasó por Dallas y encontró su sitio en Utah. Con los Jazz jugó dos temporadas (03-04 y 04-05), anotando dobles dígitos. Viendo en él un gran defensor, los Phoenix Suns le ficharon para acompañar a los Nash, Stoudemire y compañía. En Arizona fue elegido miembro del primer y del segundo mejor quinteto defensivo de la Liga. A mediados de la 2008-2009 fue traspasado a los Bobcats y tras un paso por los Warriors, acabó su carrera de vuelta en los Utah Jazz.
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Pieza relativamente importante en un anillo de LeBron James fue otro jugador no seleccionado en 2009. Chris Andersen, ‘Birdman’, jugó en el Junior College de Blinn. En una decisión en la que demostró tener poca cabeza, dejó el equipo universitario para presentarse al Draft… pero no se inscribió en él. Pasó por un equipo texano semiprofesional, la liga china, la International Basketball League y la Southwest Basketball League. Todo, equipos de tercer o cuarto nivel. Nada hacía pensar que este chaval con cara de bueno (es verdad, comprobad en google imágenes cómo era antes de tener todo el cuerpo cubierto de tatuajes), acabaría en la NBA. Su primer contacto con la liga fue en el equipo veraniego de los Cavs, que le cortaron antes de empezar la temporada. En lugar de rendirse, se presentó al Draft de 2001 de la Liga de Desarrollo y salió elegido en la primera posición. También se convirtió en el primer jugador en ser reclamado por un equipo NBA desde la Liga de Desarrollo. Fueron los Denver Nuggets. Con ellos, Andersen consiguió hacerse un hueco en el baloncesto profesional estadounidense. Hasta fue invitado al concurso de mates de 2004. Ese verano, firmó por los Hornets y en 2005 también participó en el fin de semana de las estrellas. Pero en enero de 2006, la NBA le sancionó por dar positivo por cuarta vez en un control de sustancias prohibidas (marihuana, las tres primeras y cocaína, la cuarta). Se rehabilitó y en la 2007-2008 jugó otros 5 partidos con los Hornets, antes de firmar un contrato de 5 años con los Nuggets. En Colorado fue un interesante secundario de los Iverson, Melo, Kenyon Martin, Marcus Camby y compañía. En 2012, su contrato fue amnistiado, pero entonces le llegó su momento de éxito colectivo. Los Heat llamaron a su puerta en enero de 2013. Con Andersen, los de Miami ganaron intensidad, defensa interior y mucho carisma. En un equipo con LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, muchos aficionados se compraban su camiseta. Y no era precisamente por su calidad, sino por su despliegue y su compromiso, básicos para el anillo de 2013. En Miami, ‘Birdman’ tuvo sus mejores momentos. Fue titular en 20 partidos en la 2014-2015 y se convirtió en un jugador importante en el bloque. Anderson se retiró al final de la 2016-2017, en los Cavs, después de un paso de 20 partidos por los Grizllies.

Malik Allen e Ime Udoka no fueron elegidos en el Draft del año 2000. El primero decidió jugar en la ABA (una mera coincidencia con la exótica y extinta liga), antes de conseguir llamar la atención de los Heat, iniciando una decente trayectoria. En sus 10 años en la NBA (478 partidos) pasó por 8 equipos y desde 2014, es entrenador asistente.

La nómina de equipos de Ime Udoka es casi interminable. 18 camisetas han tenido su nombre a la espalda entre NCAA (San Francisco y Portland State) CBA, Liga de Desarrollo, ACB (Gran Canaria y Murcia), Francia y NBA. En la gran liga jugó para Lakers, Knicks, Blazers, Kings y, especialmente, San Antonio Spurs. Pese a no ser un gran anotador y no aparecer en muchos resúmenes, su importancia en el juego de los diferentes equipos fue relativamente importante. Buen defensor, Udoka siempre destacó por su inteligencia y su comprensión del juego. Ello le valió para que en 2012 Gregg Popovich le llamase para ser su ayudante en el banquillo de los Spurs. Desde entonces ha estado en la disciplina texana, ganando un anillo en 2014 y siendo muy importante para reclutar a LaMarcus Aldridge en el verano de 2015. Este verano ha estado en varias quinielas para convertirse en entrenador principal, por lo que todo hace indicar que su carrera en los banquillos acaba de comenzar.

Cada jugar de la NBA ha pasado por un recorrido diferente para llegar a su actual puesto. No todos han dado los mismos pasos. Ni a todos les ha costado lo mismo. El camino de muchos ha sido largo, con idas y venidas. Amagos de retirada. Noches difíciles. Muchas carreras parecían sentenciadas antes incluso de comenzar. Pero al final, es el balón el que pone a cada uno en su sitio. El que decide si uno tiene un hueco en la mejor liga del mundo y otro se tiene que conformar con verla por televisión.

Para leer

El fin del mundo no existe (I) 

Para escuchar

The Beatles  – The End

Por Alfonso S. Lozano

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